En el barrio, dicen que las redes sociales han puesto en el mapa los rituales fúnebres de los barrios y los campos lejanos. Dicen que el lío que arman algunos con esas vainas, que vienen de nuestras raíces afro, es porque no entienden nuestra herencia cultural.
La bulla que arman algunos cuando oyen música a todo volumen y ven a la gente bebiendo en los velorios y entierros de los barrios, no tiene sentido. Según dos tigueres que saben de eso, esos juideros siempre han sido parte de lo que somos, pero ahora con las redes, eso se ve más.
Los panas Aquiles Castro y Taira Vargas dicen que esas vainas de despedir a un ser querido con fiesta no son nuevas, pero que ahora todo el mundo lo ve por las redes. La jeva que sabe de cultura y sociedad dice que el lío con esas expresiones, que vienen de nuestras raíces afro, es porque la gente ve el país solo desde Santo Domingo.
Aquiles dice que "es claro" que esos ritos de barrio antes solo se veían allí mismo, pero ahora "corre las redes" y la gente se asombra y dice "¿es así?". El pana dice que los que viven en la ciudad y están más conectados con lo de afuera, se escandalizan en vez de entender que en la cultura hay de todo.
Recuerda que en los campos, donde vivía la mayoría de la gente, siempre se han usado los atabales en esos ritos y que esa gente se mudó a la ciudad con todo y sus creencias.
Vargas dice que en los velorios "lo que se hace es tratar de mezclar lo católico con la religiosidad popular (...) la música es lo que al muerto le gustaba". Dice que hay gente que deja dicho qué música quiere cuando se vaya, y los panas le cumplen esos deseos.
Castro y Vargas creen que además de la fiesta y el duelo, en los barrios y campos la gente se ayuda entre sí. Taira dice que el novenario sigue siendo una tradición en los pueblos y barrios, y que la familia del muerto no carga sola con los gastos.
Los coros tienen aporte de los vecinos y la comunidad, y a eso se suman los gremios y la sociedad de apoyo mutuo, especialmente en los campos, dice la experta.
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