Aquí te va la noticia en un estilo más barrial dominicano:
Te vo' a contar qué es, cómo darte cuenta y qué se puede hacer con esta vaina que afecta el ánimo.
La bipolaridad es un lío mental que te sube y te baja las emociones de una depresión a una locura maníaca. Aunque dicen que puede ser por genes o por el ambiente, si tienes ciertos genes, tienes entre un 60% a 85% de chance de tenerla.
Para hablar de esto hoy, que es el Día Mundial del Trastorno Bipolar, nos dimos una vuelta por donde la doctora Carmen Ramírez, una psiquiatra dura, pa’ que nos cuente su opinión.
Te explicamos qué es, cómo pillarlo y qué hacer con esta enfermedad mental que te cambia el ánimo, con momentos de euforia y bajones de depresión. La doctora dice: "La bipolaridad es un trastorno mental y como tal tiene síntomas y características. Las características principales por la que lleva el nombre son porque trastorna el estado del ánimo, yendo de un estado alto (hipomaniacas o manías) a uno bajito con características depresivas".
Cuando la persona está en crisis alta, puede durar semanas con mucha energía, hablando mucho, inventando cosas, pero en vez de ser productivo, termina siendo un disparate. Puede que la persona vea y escuche cosas que no son reales. En el bajón, la gente no quiere hacer ná, se siente como que quiere morirse, se aísla, se siente bajito de autoestima, y no tiene ganas de dormir ni comer.
¿Se hereda? Pues sí, la bipolaridad se pega. Han encontrado genes en ciertos cromosomas que tienen que ver con eso. Si tu mai tiene bipolaridad, tienes más de un 50% de chance de salir igual, y un poco menos si es tu pai.
Los hermanos y la familia también la pueden tener más fácil, sobre todo si hay gente con depresión o que han intentado suicidarse en el árbol genealógico.
Hay dos tipos: el bipolar tipo 1 y el 2. El 1 tiene crisis de manía y depresivas, mientras que el 2 tiene hipomanía y depresivas.
¿Y el tratamiento cómo va? Pa’ ambos tipos, siempre es con medicinas y terapia. Se recomienda medicinas que estabilicen el ánimo. Esas vainas necesitan receta y, la mayoría de las veces, la gente va a necesitar tratamiento de por vida. A veces hay que mezclarlo con otras medicinas.
La idea es que la persona entienda sus emociones, aprenda a identificar las crisis y a evitar los detonantes, para que las crisis se alejen hasta por diez años.
En la bipolaridad, igual que con otras enfermedades, hay peligros. Durante la crisis alta, la gente no ve los riesgos, puede hacer deportes peligrosos sin tener idea. Existe algo llamado prodigalidad, donde la persona regala cosas que necesita a gente que ni conoce.
Las crisis pueden provocar cansancio extremo, días sin comer. En los bajones la gente puede sentirse perdida, con ideas suicidas.
A largo plazo, hay riesgo de consumo de drogas, crisis constantes que le impidan trabajar o estar con la familia.
Pero si los bipolares se tratan bien, pueden vivir normal. Pueden casarse, tener hijos, estudiar, trabajar, viajar, igualito que cualquiera.
Los detonantes pueden ser la muerte de un ser querido, separaciones, mudanzas, sustancias o alcohol.
Aunque se herede el gen del trastorno bipolar, solo se expresa si pasan otras cosas, como maltrato infantil, abuso, consumo de sustancias, malos hábitos como no dormir bien. Son situaciones que pueden vincularse con la aparición de la bipolaridad.
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