Ayer, se bajó a uno de ellos, se agarró a otro y andan detrás de los otros dos.
Mira, los cuatro tigueres que se volaron del Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) de Najayo Hombres en San Cristóbal, amordazaron a tres panas con los que estaban compartiendo celda. Después, hicieron un hoyo en la pared y salieron por un lado, y ahí mismo cogieron la de Villadiego.
Eran unos presos que estaban en el área de reflexión, cumpliendo un castigo que les había puesto la Comisión de Vigilancia, Evaluación y Sanción por andar de chiviricos.
Eso lo dijo la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC) en un comunicado que enviaron a la prensa.
Los cuatro estaban en prisión preventiva.
Uno de ellos, Dionaris de León Torres, se fue al más allá después de un tiroteo con los polis al salir del penal.
A otro, que se llama Rubén Mendi y/o Runell Méndez, lo agarraron, y los otros dos, Yovann Francisco Cuevas y Bryan Manuel Heredia Liriano, todavía andan sueltos.
La DGSPC dijo que están trabajando para dar con esos dos tigueres junto con los del Dicrim de la Policía Nacional.
El difunto Dionaris de León Torres estaba preso por violar, supuestamente, varios artículos del Código Penal, incluyendo el 321 de homicidio excusable y el 331 de violación sexual.
Rubén Mendi y/o Runell Méndez, que ya lo agarraron, está metido en líos por homicidio voluntario y por violar la Ley 631-16 de Armas.
A Francisco Cuevas lo tienen por robo, y a Heredia Liriano por homicidio y también por la vaina de las armas. Esos dos son los que la poli anda cazando.
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