Anthony Hopkins: "vivo, dejando huella y en nuevas movidas" a sus 87 años

Mira, el don Anthony Hopkins, ese actor galés que a sus 87 años sigue rompiéndola, es un ejemplo de que la edad es solo un número, manito. Aunque ya tiene más de seis décadas en el cine, el tipo no para, sigue metiéndose en proyectos, ganándose premios y reflexionando sobre la vida y el arte de actuar.

Desde chiquito, nacido en Port Talbot, Gales, el 31 de diciembre de 1937, el hombre se metió en la Royal Academy of Dramatic Art y ahí mismo lo descubrió Laurence Olivier. Desde ese entonces, ha hecho de todo en el cine. La primera vez que la rompió fue en "The Lion in Winter" (1968), y de ahí pa'lante ha dejado su marca en pilas de películas.

Pero todo el mundo sabe que el papel que lo llevó a otro nivel fue el del doctor Hannibal Lecter en "El silencio de los inocentes" (1991). Ese personaje no solo le dio su primer Oscar, sino que lo cambió por completo. "Me cambió profundamente", confesó Hopkins, y ha sido muy franco sobre sus líos con el alcohol en el pasado y de cómo lleva casi medio siglo sobrio.

El hombre no piensa retirarse todavía, sigue dándole al trabajo. "Sigo trabajando a los 87 años porque me levanto cada mañana y digo: 'Oh, todavía estoy aquí'. Tengo ganas de hacer travesuras", dice con esa mezcla de humor y determinación que lo caracteriza. Y su filosofía es clara: "Antes de retirarme, me muero. Tenemos que creer en el poder de la vida".

En su último proyecto, "Locked" (2025), hace de William, un justiciero bien complejo, muy distinto a sus villanos anteriores. Aunque siempre lo comparan con Hannibal Lecter, él aclara: "No me especializo en villanos. Solo sé cómo interpretarlos". Después de "Locked", lo veremos en "Wife and Dog", junto a Guy Ritchie, Benedict Cumberbatch y Rosamund Pike.

Y por si fuera poco, este año va a lanzar sus memorias, "We Did OK, Kid", donde cuenta su vida desde que era un pelado hasta que se hizo famoso mundialmente. "No sabía actuar. Solo aprendí algunos trucos por el camino", dice con esa humildad que lo caracteriza.

Así que, a sus 87 años, Anthony Hopkins no solo sigue activo, sigue aprendiendo, creando y desafiándose. Con la vista puesta en nuevos horizontes, su legado es el de un gran actor y alguien que ha decidido vivir cada día con pasión y propósito.

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