De arriba abajo, mis panas, vamos a darle seguimiento a esta vaina de los conectores. En este tiempo hemos ido armando un bonche de ellos, pero no se crean que ya se acabó la fiesta. Todavía podemos conseguir unos cuantos más y guardarlos, pero, ojo, no nos van a servir de nada si no los usamos.
No siempre hemos dicho lo que queríamos decir, y a veces hay que dar pa' atrás y corregir o aclarar. Ahí entran en juego los conectores rectificativos: "más bien", "mejor dicho". Nos dan chance de cambiar una afirmación que acabamos de soltar. Conocer estos conectores va a mejorar nuestros textos; mejor dicho, usar estos conectores va a mejorar nuestros textos.
A veces, en cambio, no es cuestión de corregir, sino de darle más peso a lo que acabamos de decir. Pues bien, como nunca está de más tener razones para apoyar lo que pensamos, ahí tenemos a los conectores argumentativos, que están ahí pa' eso: "así las cosas", "dicho esto", "en vista de ello".
La utilidad de los conectores es indiscutible; en vista de lo cual, esta Eñe se ha enfocado en ellos.
Siempre es bueno presentar nuestras ideas de manera clara. Para eso están los conectores de ordenación, que son súper útiles para estructurar lo que decimos. Nos sirven para hacer una introducción (antes de nada, a continuación), para establecer una secuencia (en primer lugar; en segundo lugar...; por una parte; por otra) o una conclusión (finalmente, para terminar/concluir, por último).
Ya va llegando el momento de cerrar este asunto, de recoger los 'macutos' y dar por terminada la cosecha. Y lo vamos a hacer, como debe ser, recapitulando y, claro, usando los conectores.
El Diccionario de la lengua española dice que recapitular es "recordar sumaria y ordenadamente lo que por escrito o de palabra se ha manifestado con extensión". En resumen, recoger los bártulos y ordenarlos. Al fin y al cabo, entender los recursos de nuestra lengua para ponerlos a trabajar para nosotros.
Y eso lo saben los conectores recapitulativos: "al fin y al cabo", "en conclusión", "en definitiva", "en fin", "en resumen", además de esos otros que ya han visto cumpliendo con su tarea.
Por cierto, nunca se olviden de la ortografía. Ya les dije que mirando con atención estas Eñes dedicadas a los conectores podían también sacar conclusiones sobre su ortografía. Si se han fijado bien, las comas establecen sus límites.
Por un lado, cuando los ponemos al principio de la frase, van seguidos de coma: La lectura nos mejora; es más, nos hace más libres. Por otro lado, cuando aparecen en medio de la frase, se escriben entre comas: Las redes sociales empobrecen nuestro tiempo, en cambio, los libros lo enriquecen.
También va entre comas el conector que ponemos después de una conjunción: Conocemos los beneficios de la lectura y, aun así, no le dedicamos el tiempo necesario. Finalmente, recordemos que algunos conectores pueden también ir al final de la frase que enlazan.
En ese caso, la coma también los separa de ella: Tiene fácil solución; elijan un libro y empiecen hoy mismo a leerlo, por ejemplo.
En conclusión, riqueza léxica y respeto ortográfico. No me negarán que el español nos da recursos más que suficientes para que nuestra expresión, tanto hablada como escrita, sea coherente y adecuada. Abrir el 'macuto' y empezar a disfrutar de la cosecha ya es cosa nuestra.
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